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Wikileaks y la libertad de expresión

Marzo 23rd, 2011 kasper 3 comments

Wikileaks y la libertad de expresión

Para la realización de este post he leído una serie de artículos en la red para ayudarme a hacer una síntesis y formular una valoración sobre uno de los temas que más me han llamado la atención en los debates sobre Wikileaks: ¿La defensa de Wikileaks es una reivindicación del derecho a la libertad de expresión? o inversamente ¿La condena de Wikileaks implica una limitación de dicho derecho?

Wikileaks, una organización internacional que publica en su sitio web informaciones anónimas y filtraciones sensibles, especialmente de carácter gubernamental, alberga ya más de un millón de documentos en su base de datos. La página lleva funcionando desde 2007 aunque ha sido en el año 2010 cuando ha cobrado una repercusión mundial, después de filtrar decenas de miles de documentos sobre la guerra en Afganistán, la contienda en Irak, y más recientemente, más de un cuarto de millón de cables o comunicaciones entre el Departamento de Estado estadounidense con sus embajadas por todo el mundo.

Parece evidente que la naturaleza del contenido notablemente dispar de los documentos no permite hablar de una manera “general” de su trascendencia o consecuencias, ya que en éstos cabe diferenciar, al menos, dos tipos: los detalles referidos a grandes campañas bélicas (Afganistán e Irak) por un lado, y los “conflictos” diplomáticos por otro(algunos de los cuales cobran una dimensión más bien anecdótica, especialmente las referidas a España). Así, la importancia de estas comunicaciones parece a veces residir en el hecho de que resultan sobre todo “incómodas”, o “embarazosas”, ya que ponen en evidencia algunas prácticas de las embajadas y el Departamento de Estado estadounidense que destacan sobre todo arrogancia y falta de ética (lo cual no excluye una mayor repercusión que puede afectar a las relaciones con países como Irán, Pakistán, Afganistán con los que existe una conflictividad más profunda y que puede llevar a un empeoramiento de problemas existentes o latentes y una posible confusión de dosieres).

Hillary Clinton tachó la filtración de “ataque a la comunidad internacional”, lo cual sólo es cierto parcialmente: los telegramas y documentos (de carácter no secreto, confidencial y secreto), afectan a un gran número de países (aunque inciden especialmente en asuntos relacionados con Irán, Pakistán, Afganistán, Turquía y Rusia) pero lo que está claro es que el principal país “perjudicado” es Estados Unidos, cuyos funcionarios son los autores de los mensajes, bien a través de una de sus embajadas, bien a través de la Administración con sede en Washington. Las declaraciones del fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, son significativas:

“Por supuesto, Holder ha insistido en la condena de la filtración y ha recordado la tesis de que la seguridad nacional y las personas que sirven como diplomáticos han sido puestas en peligro. <Y lo que es más importante, pone en peligro nuestra relación con importantes aliados en el mundo>”. (Alandete, El País, 2011)

Lo único indiscutible es la última afirmación, aunque ello no necesariamente suponga un peligro para la “comunidad internacional”, en la que se escuda Clinton. Sin embargo, otras personas se han hecho eco de condenas de esta índole. Así, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia, Bernard Valéro, considera que la revelación de estas informaciones constituye “un atentado contra la soberanía de los Estados” a lo que el portavoz del Gobierno francés, François Baroin, añadió: “Siempre he pensado que una sociedad totalmente transparente es una sociedad totalitaria”. (Jiménez, El país, 2010)

Cabe inferir de lo anteriormente expuesto que otros muchos Estados y organizaciones se pueden ver también obligados a tomar medidas de protección después de las filtraciones, y que Cablegate está obligando a un replanteamiento de los métodos de comunicación que los estados tienen establecidos para sus canales diplomáticos y militares. Los llamados “secretos de estado”, protectores de la “seguridad nacional”, son a todas luces la actividad gubernamental menos transparente. Donde empieza la “seguridad nacional”, algunos derechos y libertades son recortados sin miramientos.

WikiLeaks, en ese sentido, puede representar a los intereses de la responsabilidad pública e iniciar una nueva forma de periodismo más “horizontal”, desmontando unas estructuras del poder ejercido cínicamente y de espaldas a una transparencia de cara a la opinión pública.

No obstante, la libertad de información (y de expresión, si se quiere) no debe ejercerse de manera indiscriminada, ya que debe tener en cuenta, en última instancia, otros derechos cívicos primordiales como puede ser el derecho a la vida. Algunas informaciones deben tratarse con cierta precaución a la hora de su difusión, ya que pueden poner en peligro la vida de ciertas personas involucradas en las mismas. Evidentemente no es el caso de las filtraciones diplomáticas donde se tacha a tal mandatario de “autoritario” o a tal otro de “felino”, afirmaciones que afectan a las relaciones internacionales, pero en ningún caso a la seguridad del estado. Al mismo tiempo, tampoco es legítimo que los estados se acojan a conceptos de seguridad nacional para justificar la ocultación de indicios de participación en abusos contra los derechos humanos u otras formas de conducta indebida.

En definitiva, por un lado es el estado al que corresponde demostrar que toda restricción que imponga es necesaria y proporcionada (para la seguridad de personas o la seguridad nacional, siempre dentro de la legalidad que otorga el derecho internacional) y por otro lado les incumbe a los profesionales de la información aplicar el rigor a la vez que la ética a la hora de diferenciar entre los diferentes tipos de documentos filtrados. En ningún caso, cabe censurar totalmente a Wikileaks prohibiendo su acceso y eliminando de Internet su existencia- cosa por otro lado imposible y que levanta sospechas acerca de la legitimidad del secretismo estatal.

Kasper Grundlehner

Alandete, David (2010), Clinton: “Esta revelación es un ataque contra la comunidad internacional”, en: El País [en línea] [fecha de consulta 22 de marzo de 2011] http://www.elpais.com/articulo/internacional/Clinton/revelacion/ataque/comunidad/internacional/elpepuint/20101129elpepuint_18/Tes

Jiménez Barca, Antonio (2010), Un atentado contra la soberanía de los estados, en: El País [en línea] [fecha de consulta 22 de marzo de 2011] http://www.elpais.com/articulo/internacional/atentado/soberania/Estados/elpepuint/20101129elpepuint_11/Tes