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¿La diplomacia pública?

Marzo 31st, 2011 beatrizmartinez 1 comment

Wikileaks ha ofrecido a la ciudadanía datos inaccesibles al público que cuestionan la legitimidad de los Estados supuestamente democráticos.

A pesar de que la web Wikileaks fue activada en julio de 2007, no ha sido hasta finales de 2010 cuando esta web ha adquirido relevancia inusitada dándose a conocer mundialmente por la obtención de 250 cables diplomáticos grabados por Bradley Manning, un soldado estadounidense que trabajaba en una remota base iraquí.

Dejando a un lado la discusión tan suscitada sobre, por una lado, la libertad de expresión y el derecho de acceso a la información, promulgados por el art. 19 de la Declaración Universal de los Derecho Humanos (DUDH) de 10 de diciembre de 1948, que deben poder ser ejercidos por cualquier persona jurídica y, que deben ser protegidos y promocionados por los Estados; y, por otro lado, sobre el concepto un tanto idealista o naíf de la transparencia absoluta sobre las actuaciones gubernamentales en el ámbito internacional, que no deja de ser un espejismo de las características ideales de una democracia, siendo un sistema imperfecto indubitadamente es mejor de los que se han desarrollado a lo largo de la Historia. Prefiero centrarme en la diplomacia como la fortaleza inexpugnable del poder estatal en el plano de las relaciones internacionales y que constata la pérdida de soberanía de los Estados debido a la creciente interdependiencia de las relaciones con otros sujetos con personalidad jurídica internacional y, consustancial al incremento de esta vulnerabilidad es la disminución del poder estatal.

La actuación de los agentes diplomáticos se regulaba consuetudinariamente hasta la aprobación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas del 18 de abril de 1961. Si se parte de la base de las funciones de una misión diplomática, que establece el art. 3 de esta Convención, destacando i) la protección de los intereses del Estado acreditante (aquel que nombra al diplomático y en nombre de quién lo representa) y de sus nacionales, dentro de los límites permitidos por el derecho internacional; ii) la negociación con el gobierno del Estado receptor; iii) conocimiento por todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de los acontecimientos en el Estado receptor e informar sobre ello al gobierno del Estado acreditante. Así pues, esta relación se basa en la buena fe, la confianza, la cooperación, principios consuetudinarios del Derecho que regulan cualquier tipo de relación jurídica inter partes.

La tarea de los agentes diplomáticos ha evolucionado hasta el punto de que gran parte de su labor gira en torno al manejo de la información, tanto para su obtención y procesamiento como para su comunicación al Estado, fomentando la cooperación interestatal y la participación de personas jurídicas internacionales, la denominada diplomacia pública. Lógicamente, esta labor requiere un manejo diestro de la tecnología de la información.

Al igual que las empresas tratan de obtener una ventaja competitiva gracias a la información sobre los productos de sus competidores, los Estados a través de su cuerpo diplomático tratan de obtener una información más detallada sobre las actividades del resto de los Estados para situarse en una mejor posición negociadora para conseguir que la balanza del consenso se incline a favor de sus intereses. Llegado este punto, considero que lo más relevante, jurídicamente hablando, es, por una parte, determinar la legitimidad democrática de un Estado que, a través de su poder público, lleva a cabo actuaciones dudosamente lícitas o descaradamente ilícitas, y, determinar el límite deontológico y legal del grado de exhaustividad de una investigación para que ésta no se convierta en espionaje. ¿Puede un Estado condenar a uno de sus conciudadanos por la comisión de un delito cuando es el propio Estado quien lo fomenta?

Quizá, se pueda deducir la admisibilidad de las prácticas, desveladas por Wikileaks, retorciendo el sentido de las herramientas, a través de las cuales se deben llevar a cabo las relaciones internacionales según el Departamento de Estado de E.E.U.U., que son, entre otras: (1) la negociación, la persuasión y la influencia; (2) las tecnologías de la información y la comunicación; y (3) la figura del negociador que protege los intereses de EEUU y al mismo tiempo entiende los de la otra parte.

Por tanto, el debate sobre la libertad de expresión y el derecho a la información enmascara el verdadero problema, la injerencia de unos Estados en las actividades de otros, prohibida, por otra parte por el Derecho Internacional Público, y específicamente recogida en el art. 2.7 de la Carta de las Naciones Unidas, de 26 de junio de 1945. Asimismo, se han violado innumerables derechos fundamentales, incluso ciñéndonos exclusivamente a la labor “diplomática” podemos mencionar la violación del derecho a la vida privada de algunos cargos públicos. Inmiscuyéndose el cuerpo diplomático estadounidense en el plano personal protegido por el art. 12 DUDH que prohíbe “la injerencia arbitraria en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia” comete un delito contra el derecho a la intimidad.

Partiendo de esta premisa, podemos pensar que la legitimidad de un Estado disminuye cuando impone a sus nacionales y, a veces, a los nacionales de otros Estados “ocupados”, el cumplimiento de los preceptos democráticos, incluso mediante la fuerza, y el cumplimiento de los derechos fundamental mientras que, por otra parte, los incumplen derechos fundamentales a través de sus agentes diplomáticos. Agentes que, de acuerdo con los arts. 27 y siguientes de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas gozan de un amplio abanico de protección cualificada desde, sus comunicaciones hasta la inmunidad jurisdiccional, que impide que puedan ser juzgados ni condenados por el Estado receptor. ¿En qué ha quedado el smart power por el que apostaba la Sra. Clinton como secretaria del Departamento de Estado? Wikileaks ha desvelado algunas de las falacias de esta proclama, pues de los ejes principales destacamos (1) los valores y (2) los Derechos Humanos y la salud.

Los extractos de información publicados por Wikileaks pueden ser considerados como información confidencial que, de acuerdo con la definición de la RAE: “Que se hace o se dice en confianza o con seguridad recíproca entre dos o más personas”. La información confidencial puede, a su vez, clasificarse dependiendo del valor, eminentemente subjetivo, que se le otorgue dependiendo de las consecuencias que se puedan provocar por su divulgación o, en este caso, la publicación en los medios de comunicación.

La cualidad de confidencial es consustancial a la diplomacia y los mecanismos mediante los que se desarrolla, partiendo de la base de que la diplomacia es un medio por el que los Estados instrumentan sus relaciones, principalmente políticas, con otros Estados o personas jurídicas en el ámbito internacional. La labor diplomática facilita la cooperación interestatal permitiendo la adopción de decisiones o iniciativas para la realización de actividades comunes previa negociación consensuando intereses estatales divergentes y potenciando los comunes.

Sin ánimo de detenerme mucho en la cuestión, teniendo en cuenta que la información a la que hemos tenido acceso no deja de provenir de un proceso selectivo iniciado desde el origen, la persona que obtiene la información y la procesa, quien decide lo que se “vuelca” en la intranet de información diplomática y quien decide la accesibilidad a la información mediante los niveles de confidencialidad y el número de personas con acceso a ella. Entonces, con este proceso ¿ya ha comenzado la censura?, y ¿la dificultad de acceso a la propia web de Wikileaks?, y ¿qué hay de la “cuidada” selección realizada por los propios trabajadores de Wikileaks junto con el departamento de redacción de cinco periódicos occidentales? Recordemos que esta información se ha proporcionado de forma descontextualizada.

La filtración de la información realizada Wikileaks a medio plazo puede tener dos consecuencias que, dependen en gran medida del compromiso de los ciudadanos, o bien los ciudadanos ejercen presión sobre sus respectivos gobiernos para que la información de las relaciones internacionales sea más transparente y accesible, o bien, los gobiernos implantarán medidas de seguridad más restrictivas para evitar esa “fuga de información” mientras que los Estados continúan llevando a cabo su política de “doble rasero”. Curiosa sería la combinación de ambas, en el que la información proporcionada al público no se adecuase a la realidad, y ahora, podemos dar rienda suelta a toda clase de teorías conspirativas tan manidas por la industria cinematográfica estadounidense, aunque, por otro lado, parecen ser unos expertos en la materia, superando con creces la realidad a la ficción.

Bibliografía

A new diplomacy for the information age. United States Advisory Commission on Public Diplomacy. December. 1996. http://www.state.gov/www/policy/pdadcom/1996rep.html

El efecto Obama y la diplomacia pública de los EE.UU: de Bush a Obama (DT). Marta Jimeno Viñés. DT 44/2009 - 28/07/2009. http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/imagen+de+espana/dt44-2009

Cursos del Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de Vitoria-Gasteiz. Celestino del Arenal. 2008. País Vasco.

Diplomacia, organizaciones internacionales, política internacional y relaciones internacionales: un ensayo metodológico y bibliográfico. Juan Carlos Pereira Castañares. Departamento de Historia Contemporánea Universidad Complutense. Madrid.

http://revistas.ucm.es/ghi/02110849/articulos/CHMC8383110281A.PDF

http://www.dinero.com.ve/index.php/articulos/opinion/782-wikileaks-privacidad-y-derecho-a-la-informacion-vs-poder

Wikileaks: La cyberguerre a Commencé. Courier International. Nº 1050.

http://cintaf.unia.es/file.php/1091/Curso10_11/Bloque2/Wikileaks/CourierInterna_BattleWikileaks.pdf

El fenómeno Wikileaks: Derecho a la información, censura y guerra en Internet. J. Gómez. 09 de diciembre de 2010. http://www.cubadebate.cu/noticias/2010/12/02/wikileaks-eeuu-contra-el-derecho-a-la-informacion/

Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, de 18 de abril de 1961

http://www.oas.org/legal/spanish/documentos/convencionviena.htm

Declaración Universal de los Derecho Humanos, de 10 de diciembre de 1948

http://www.un.org/es/documents/udhr/

Carta de las Naciones Unidas, de 26 de junio de 1945

http://www.un.org/es/documents/charter/chapter1.shtml

Wikileaks

http://213.251.145.96/

Wikileaks: Revelación o desinformación?

Marzo 31st, 2011 diepenbrock 1 comment

El análisis sobre Wikileaks tiene varios puntos de enfoque. Tras haber leído varios blogs, artículos y dossiers de prensa en el internet y en periódicos como The Times, The Guardian, Der Spiegel y The New York Times, debo concluir que la información sobre Wikileaks es abundante, diversa y a veces contradictoria. Cuando decido recurrir a la fuente principal, la página web de Wikileaks está sobrecargado y aparece una pantalla con ´page out of order for the moment´, lo cuál demuestra la cantidad de personas que están conectadas a esta página. Eso nos deja con fuentes de información de segunda mano, en el mejor de los casos : periódicos de todo el mundo que dicen filtrar los documentos recibidos para ofrecer la información “mas relevante para el público”, y esto si confiamos en que la documentación aportada sea fidedigna, lo cual plantea varias interrogantes según todo se ha desarrollado y que expondré mas adelante.

El mundo diplomático y su secretismo

La meta principal de los diplomáticos es representar su país y mantener amistades con otras naciones, cómo describe la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961. Los estados partes declaran tener en cuenta ´los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas relativos a la igualdad soberana de los Estados, al mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales y al fomento de las relaciones de amistad entre las naciones´. Los embajadores deben buscar la amistad con los estados y mostrar su afección y respeto al país en que residen; sin embargo, los diplomáticos también están en busca de información e influencia mientras sirven los intereses económicos y políticos de su estado en el país en que residen.

La única repercusión clara que ha tenido Wikileaks a nivel internacional es el reconocimiento de un gran revuelo mediático. Comenzando con el hecho de la imposibilidad de la filtración, a manos de un joven soldado homosexual (Bradley Manning) que consiguió acceder, copiar y reenviar 260.000 informes clasificados de la red secreta militar estadounidense SPRNET desde una lejana base militar de montaña. EEUU es conocida por la alta especialización de sus efectivos de inteligencia en desinformación y guerra cibernética (casos del Stuxtnet en Irán, 2010 o la operación contra un gaseoducto de la URSS en los años ochenta bajo el mando de William Casey) lo que hace esta fuga altamente sospechosa. El aparente y persistente deseo de encarcelar a un enemigo público o terrorista, como se le ha tildado en los medios norteamericanos, ha sido por otra parte demasiado infructuoso para una nación con las herramientas políticas de presión de las que disponen Hillary Clinton y sus asociados.

La campaña de (des)información

La información publicada en periodicos y demás medios de comunicación muestra claramente un sesgo en favor de los propios estadounidenses a los que se supone dañan en primera instancia :

En los correos interceptados al embajador de Honduras se manifiesta la posibilidad de que haya sido un golpe de Estado, pero sin embargo no se refleja quién estuvo detrás de ese golpe o quién tenia recursos económicos para financiarlo, o qué hicieron los agentes de la CIA con base en el país en respuesta a estos movimientos contra un estado, técnicamente, aliado.

Si todo el proceso de filtración hubiera hecho un daño político palpable, probablemente Julian Asange ya estaría preso, o muerto, y siguiendo el razonamiento de la navaja de Occam, esto o bien significa que Wikileaks estaba efectivamente trabajando para los servicios de desinformación americanos o bien Asange creyó realmente que revelaba documentación de importancia saltándose todos los mecanismos de seguridad y trabajando de manera inconsciente en una campaña preparada para los intereses de aquellos a los que intentaba exponer.

Poco despues comenzó un rumor bastante fundado, sobre una relación de Asange con George Soros, conocido filantropo y economista estadounidense. Por una parte el abogado del fundador de Wikileaks trabajó para Open Society, y por otra un ex miembro estuvo a sueldo de Human Rights, ambas de Soros, lo cual unido al hecho de que John Young, el co-fundador de la organización dimitiera al extralimitarse el grupo en temas de peticiones para financiación, no dejan un transparente lienzo de objetivos.

Ha terminado Wikileaks con la diplomacia clásica? José Ignacio Torreblanca, periodista de El País, afirma esta cuestión. Desde su punto de vista, los diplomáticos ya no tienen mucha palabra en los asuntos exteriores de un país y su influencia en estos es decreciente por el aumento de importancia de los medios de comunicación y la rápida difusión de la información.

Wikileaks es meramente un ejemplo de la importancia que tiene el internet hoy en día y del intercambio de información al nivel global. A través de una presión en el ‘enter’ de un ordenador, se provee una cantidad enorme de información, viniendo de fuentes secretos según la página de Wikileaks.2 Fuentes, de que tampoco sabemos exactamente cómo han podido obtener y distribuir esa información. En tiempos del escándalo de los Papeles del Pentágono se sabía que el señor Ellsberg estaba copiando los materiales del gobierno estadounidense así que la información venía de una fuente recuperable y fiable. Hoy en día, el ruido en las redes hace que la discriminación de información objetiva y la localización de la fuente original sea una tarea, cuanto menos, similar a la de Sísifo.

EL 11 DE SEPTIEMBRE DE LA DIPLOMACIA

Marzo 28th, 2011 inesrevuelta 1 comment

Para escribir este artículo de blog he seguido las noticias de la prensa y los informativos. Al mismo tiempo he consultado el dossier facilitado por los coordinadores del módulo 6 para profundizar en la materia.

Así calificó Franco Frattini [1], Ministro de Asuntos Exteriores italiano, el pasado 28 de noviembre de 2010, los casi 250.000 cables que Wikileaks hizo públicos en su última filtración. Estas revelaciones afectan especialmente a los diplomáticos de todo el mundo, ya que han salido a la luz sus informes y opiniones, que deberían haber permanecido en secreto, y que tratan con dureza a sus homólogos o muestran los miedos de los Estados a los que representan; además de haber puesto en conocimiento público que Hillary Clinton ordenó a los diplomáticos estadounidenses que espiaran los movimientos de miembros de la ONU, entre ellos el Secretario General, Ban Ki-moon[2]. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 plantearon la necesidad de cambiar el orden mundial. ¿Podrían las revelaciones de Wikileaks suponer lo mismo? ¿Cambiarán las formas de la diplomacia tradicional, establecidas desde hace años?

Wikileaks es una organización mediática sin ánimo de lucro, creada en 2006 por Julian Assange, que comenzó a funcionar en 2007. Esta organización publica en su web documentos políticos, éticos o históricos, que han sido filtrados y que tienen interés público, sin desvelar la identidad de las fuentes. Los últimos 250.000 cables publicados proceden de SIPRnet (la Red de Protocolo de Encaminamiento por Internet Secreta), una red que fue diseñada por los militares norteamericanos para distribuir de manera secreta información confidencial entre los funcionarios estadounidenses que se hallaban diseminados por todo el mundo. A esta red tienen acceso más de dos millones de personas, siendo imposible calcular el número exacto de personas que tienen acceso. Internet ha sido el medio que ha hecho posible tal distribución de información, ya que su arquitectura facilita la circulación de información de forma rápida e imparable.

La diplomacia nace en la Grecia Clásica, aunque la práctica moderna germina en las ciudades-Estado del Renacimiento, como los Estados de Milán y Toscana. Berrigela define como la conducción de las relaciones internacionales por negociación, más que por la fuerza, la propaganda, o el recurso del derecho, y por otros medios pacíficos – cómo recabar información o generar buena voluntad- que están directa o indirectamente diseñados para promover la negociación. Una actividad esencialmente política y una institución del sistema internacional [3]. La tarea tradicional de los diplomáticos es conocer a fondo el país en el que sirven (para ello deben entablar relaciones a todos los niveles, para obtener cuanta mayor información sea posible), para diseñar la política exterior de su país con respecto al país de destino. Actualmente, Internet ha conseguido que las distancias se acorten y que las comunicaciones sean más rápidas, por lo que ha disminuido el poder de la diplomacia, que ahora debe seguir los dictámenes de su gobierno, con menor capacidad de movimiento.

Vivimos en la sociedad de la información, en un época en la que tenemos acceso a más conocimiento del que podemos adquirir. Este fenómeno va intrínsecamente ligado a la tecnología de la información y la comunicación. Según Kofi Annan, antiguo Secretario General de Naciones Unidas, “las tecnologías de la información y la comunicación no son ninguna panacea ni fórmula mágica, pero pueden mejorar la vida de todos los habitantes del planeta. Se disponen de herramientas para llegar a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, de instrumentos que harán avanzar la causa de la libertad y la democracia, y de los medios necesarios para propagar los conocimientos y facilitar la comprensión mutua”[4]. Sin embargo, no todos son ventajas como hace ver Kofi Annan, la seguridad se plantea como un tema importante, ya que parece ser que las filtraciones de Wikileaks las hizo un cabo de 22 años que copió en un CD toda esa información. [5]

Wikileaks ha puesto de manifiesto una vez más algo que ya sabíamos, Internet es la forma más rápida de transmitir información pero, a la vez, una de las más inseguras. Por otro lado, los diplomáticos han sido durante siglos el único contacto que los gobiernos centrales tenían con los países en los que estos estaban destinados. Con la utilización de Internet, las posibilidades de comunicación entre gobiernos, sin intermediarios, han crecido, por ello puede afirmarse que la función de la diplomacia está en declive; sin embargo, su uso deshumaniza las relaciones interpersonales.

Puede que la clave del mantenimiento de esta institución sea la actualización de los diplomáticos en el uso de las nuevas tecnologías, pero trabajando en la seguridad de las mismas y manteniendo el contacto con las gente de su destino, pues, por muchos datos que Internet transmita, el “trabajo de campo” sigue siendo vital. EEUU ha creado una oficina de eDiplomacy[6], y los embajadores Craig Murray y Alan Goulty[7], denunciaron violaciones de derechos humanos en sus respectivos destinos (Uzbekistan y Tunez) mediante blogs. Puede que esta sea la forma de hacer sobrevivir la diplomacia, tras las revelaciones de Wikileaks. Los diplomáticos pueden denunciar la realización de ciertas prácticas en sus destinos, haciendo Wikileaks innecesario.

Por lo que respecta a la violación de la seguridad de los sistemas de la inteligencia norteamericanos, se plantea una duda: ¿hasta que punto, que los ciudadanos conozcamos todo lo que negocian nuestros gobiernos es útil para ellos? Wikileaks ha puesto en conocimiento de todos puntos de la política exterior de EEUU o reacciones de líderes mundiales que se sospechaban, aunque no se conocían con certeza. Si en una de esas revelaciones, aparecieran datos que afectaran directamente a alguien, datos que realmente pusieran en entredicho aquella información que los ciudadanos tenemos, revelados por diplomáticos, ¿cuáles serían sus consecuencias?


[1] “Wikileaks pone los secretos de la diplomacia de Estados Unidos al descubierto,” http://www.lavanguardia.es/internacional/noticias/20101128/54075940504/wikileaks-pone-los-secretos-de-la-diplomacia-de-estados-unidos-al-descubierto.html.

[2] La CIA fue la encargada de elaborar la lista de seguimientos en la ONU. europapress.es,” http://www.europapress.es/internacional/noticia-cia-fue-encargada-elaborar-lista-seguimientos-onu-20101203074631.html.

[3] “Diplomacia - Wikipedia, la enciclopedia libre,” http://es.wikipedia.org/wiki/Diplomacia.

[4] Kofi Annan, Secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, discurso inaugural de la primera fase de la WSIS, Ginebra 2003

[5] “La diplomacia de EE UU al desnudo - Levante-EMV,” http://www.levante-emv.com/internacional/2010/12/05/diplomacia-ee-uu-desnudo/763069.html.

[6] “Office of eDiplomacy,” http://www.state.gov/m/irm/ediplomacy/.

[7] “Poder 360° - La Diplopedia: Internet y las nuevas formas de la diplomacia mundial,” http://www.poder360.com/article_detail.php?id_article=4376.