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Los cambios comunicacionales tras el fenómeno Wikileaks

Marzo 22nd, 2011 santano 1 comment

Este artículo pretende abordar el fenómeno wikileaks desde la perspectiva de los cambios -evoluciones e involuciones- que ha producido no sólo en el plano de las relaciones diplomáticas si no, y sobre todo, en el vínculo Estado-opinión pública-medios de comunicación y la clara existencia de una “sociedad-red”.

Contando con la distancia temporal con la que muchos contertulios , analistas y portavoces no contaron, la desclasificación masiva de cables diplomáticos ha probado las limitaciones del cerebro humano frente a los problemas de infracarga y sobrecarga informativa, y en la búsqueda del nivel óptimo de información con el que todo humano pretende salvar la incertidumbre (Gestalt inconclusa) se ha verificado. Como lo ha hecho también el vínculo información-poder.

Las fuentes (y objeto de estudio) utilizadas han sido las distintas informaciones, opiniones y reacciones posteriores, pero próximas temporalmente, a la publicación de los más de 250.000 cables diplomáticos de finales de noviembre de 2010. El análisis de las mismas nos ha llevado a plantearnos: ¿se abogará por el estatismo en la diplomacia?, ¿ha llegado el momento de la renovación de la profesión periodística?, ¿han obviado las estructuras de poder la realidad de la “sociedad-red”?

INTRODUCCIÓN

La catedrática en Comunicación por la Ohio State University, Brenda Devin (Valbuena, 1991), define la comunicación humana como el uso de la información. Es, entonces, este un proceso creativo por el que el individuo llena los vacíos, logra sentido cuando no se le da ninguno y origina más que calcula. Se introduce aquí una distinción esencial entre los conceptos “información” y “comunicación”. Si tenemos en cuenta que “información” es el conjunto de datos y procesos más o menos organizados que dan lugar a un mensaje que altera el estado de conocimiento del sujeto receptor de dicho mensaje, la “comunicación”  no sólo sería el proceso de transmisión de ese mensaje sino que implica otros aspectos como el semiótico y el pragmático.

En el contexto comunicativo, el individuo aspira al nivel óptimo de información, lo que se traduce en la comprensión de todo lo que se dice. Lo contrario sería la incertidumbre bien por infracarga de información (la persona no se encuentra con el conocimiento ni las alternativas suficientes para hacer frente a una situación) o por sobrecarga (se traspasa el nivel óptimo de información necesario: los estímulos son excesivos y la persona no está preparada para adaptarse a la situación).

En este ámbito introductorio, no es baladí traer a colación a Felicísimo Valbuena cuando asegura que, a través de la historia, la información ha aparecido bajo dos aspectos fundamentales: 1) como ligada a una situación cambiante de la vida de las personas, grupos, organizaciones y colectividades; 2) como poder que puede cambiar el curso de los acontecimientos y los destinos de personas y naciones.

Diplomáticos, presidentes, militares, periodistas, hackers…todos comparten algo en común: todos son parte de la especie humana y están condicionados, lo quieran o no, por las limitaciones y oportunidades de nuestra especie y nuestro contexto. Esto en términos comunicacionales se traduce en «el receptor de un mensaje actúa de esa manera selectiva, aceptando aquello que le interesa o que ya conocía». Si aceptamos esto podremos entender que el abordaje de tal cantidad de información como la que ha difundido y distribuido Wikileaks provocase una serie de reacciones incontroladas en cadena.

INFORMACIÓN Y PODER

Muchos son los hitos históricos que pueden traerse a colación para ejemplificar cómo se ha intentado controlar los flujos de información: desde el derecho exclusivo de impresión que Luis XIII (por consejo del cardenal Richelieu) otorgó a Téophraste Renaudot para edición de La Gazette hasta la manipulación y propaganda llevada a cabo por distintos totalitarismos del s. XX

Pero el hecho de que el poder está vinculado al control de la información y de los procesos comunicativos; que los Estados maquillen sus discursos con retórica y que hayan ocultado y omitido informaciones (muchas ya sabidas) a sus ciudadanos no es –no debería haber sido- la verdadera noticia bomba (recuérdese el escándalo Watergate).

Manuel Castells hace en este sentido una reflexión, a mi juicio, más que interesante: «La reacción histérica de EE.UU. y otros gobiernos contra Wikileaks lo confirma. Entramos en una nueva fase de la comunicación política. No tanto porque se revelen secretos o cotilleos como porque se difunden por un canal que escapa a los aparatos de poder». Y continúa: «Lo que se debate es el derecho del ciudadano a saber lo que hacen y piensan sus gobernantes. Y la libertad de información en las nuevas condiciones de la era internet».

Evan Hansen, redactor-jefe de la revista Wired, va más allá y en su artículo Why Wikileaks is good for America habla de que la peor amenaza no son los cables de Wikileaks sino la reacción que EE.UU. ha lanzado contra él. A su parecer, este tipo de reacciones, si no se vigilan, suponen una amenaza al mismo Estado de derecho y a su vínculo histórico con la libertad de expresión.

Es interesante recordar cómo se sembró un temor infundado en relación a una posible fricción en las relaciones diplomáticas. Argumento rebatido por Michael Cox, colaborador con el think tank londinense Chatham House, que decía: «Dudo de que vaya a causar el tipo de colapso sísmico en las relaciones internacionales de que han estado hablando los gobiernos. Los diplomáticos han dicho siempre cosas rudas sobre los demás en privado y todo el mundo lo ha sabido».

LA SOCIEDAD-RED

Manuel Castells: «Internet es la sociedad, expresa los procesos sociales, los intereses sociales, los valores sociales, las instituciones sociales (…) La especificidad [de Internet] es que es constituye la base material y tecnológica de la sociedad red, es la infraestructura tecnológica y el medio organizativo que permite el desarrollo de una serie de nuevas formas de relación social que no tienen su origen en Internet, que son fruto de una serie de cambios históricos pero que no podrían desarrollarse sin Internet» (Castells, 2011).

A partir de esta definición, y atendiendo a las reflexiones del propio autor, podemos decir que la sociedad de hoy tiene una estructura en red, al igual que los procesos de comunicación. En esta red, en la que conviven las de tipo informático con el mallado de los medios de comunicación, se ordenan, recogen, transportan y dinamizan flujos de información. Llegados a este punto se pueden prever cambios en la noción de “poder” y su relación con el control informativo. En la era de Internet «el poder se asienta en la capacidad de crear, configurar y alimentar redes comunicativas».

Esta base teórica explica no sólo el impacto global de Wikileaks sino, también, la cadena de apoyos desde colectividades de informáticos y hackers (bloqueos de páginas, creación de webs espejo,…) que la organización tuvo frente a los feroces ataques desde gobiernos, redacciones, direcciones de transnacionales, etc. Llegados a este punto cabe hacerse la siguiente cuestión: ¿Es posible que la diplomacia y gobierno estatal, en este caso estadounidense, estuviesen tan aislados de la potencialidad de esta sociedad-red? Si esto es así, podríamos reafirmar ese eslogan que hace referencia a la brecha entre política y sociedad, y que se traduce en la “desafección política” de esta última hacia una élite que parece vivir en la “Tierra Gemela” de Hilary Putnam.

CONCLUSIÓN

Tras el “desclasificado” masivo de Wikileaks, mucho se ha hablado de una hipotética reacción ciudadana en la que el individuo que, tomando conciencia de su poder, pedirá cuentas a sus gobiernos sobre lo que hacen a sus espaldas. Las revueltas en el Mundo Árabe parece ajustarse a ello, en parte. De lo que sé podemos estar seguros -y apuntaba Umberto Eco- es de que las estructuras de poder harán un refreshment no sólo en sus estrategias sino también en los métodos de archivos. A fin de cuentas, cambiar todo para que nada cambie.

Bibliografía:

- VALBUENA, Felicísimo. Información, en BENITO, Angel (Compilador) (1991). Diccionario de Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Madrid, Ediciones Paulinas. Pág. 761.

- CASTELLS, Manuel. (2006): La Sociedad Red: una visión global. Madrid. Alianza Editorial y también en CASTELLS, M. (2001) La Galaxia Internet. Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad. Madrid. Areté.