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El nuevo Wikileaks y una libertad de expresión que no es igual para todos

Al gobierno de Estados Unidos se le ha ido la mano. No tengo pruebas, pero hay dos grandes indicios: la coincidencia de la detención ahora de Assange y las empresas asustadas. El primero me parece más débil. Hay quien dice: ¿quién puede pensar que hubieran detenido a Assange sin su labor en Wikileaks? (Sin Wikileaks, tampoco lo hubieran denunciado y ni tan sólo hubiera ido a Suecia a dar la conferencia). Pero podría ser cierto. ídicen que es muy raro que un caso así vaya tan rápido. Los intereses y las presiones pueden haber jugado su papel.

Nuestra libertad de expresión es sagrada

Pero el segundo indicio es más obvio: las empresas que han cortado tratos con Julian Assange o Wikileaks (EveryDNS, Amazon, PayPal, Mastercard, Visa, PostFinance), sin una amenaza seria, no hubieran dado todas ese paso. Aunque no es la primera vez que por ejemplo PayPal intenta bloquear la cuenta de Wikileaks. Ya loen enero y la liberó días después; entonces no fue noticia mundial.

Así que ahí hay algo. Quizá solo es que haya gobiernos que ya estén cansados de Wikileaks. Pero la reacción americana ha hecho que olvidáramos los cables y pasáramos a defender la libertad de expresión. Nada como el sexo sin condón y las conspiraciones secretas para dar que hablar. Es sin duda noticia. ¿Por qué Estados Unidos se ha puesto así? Di teorías posibles en el último post. No voy a hacer más cábalas.

Los ataques cibernéticos que han recibido estas empresas no tienen nada que ver con Wikileaks ni con los hackers. Son, como dicen aquí, manifestaciones en la red, algo parecido a las protestas vandálicas contra el G-20 en la calle.

La libertad de expresión de otros es menos sagrada. El objetivo de Wikileaks, según Assange, es hacer que gobiernos y empresas se porten mejor por temor a que si hacen algo mal alguien se chive y la opinión pública se entere. Esto solo puede ocurrir en países libres. En los otros, por mucho Wikileaks, nadie se entera de nada.

Hoy dan el premio Nobel de la paz a un chino, Liu Xiabo, que esta en la cárcel. Su país bloqueó ayer los medios internacionales -en inglés- y por supuesto la prensa china está censurada. Rusia ha pedido el Nobel de la paz del año que viene para Assange por demostrar el doble rasero de Occidente. En el Líbano, un ataque cibernético ha hundido la web de un periódico que había publicado cables de Wikileaks relacionados con la región: el último, sobre la corrupción del presidente de Túnez.

En 2006, el “interés principal” de Wikileaks era “exponer a los regímenes opresivos de Asia, el antiguo bloque soviético, la África subsahariana y Oriente Medio”. Por ahora ha sabido sobre todo promover la transparencia en Occidente. Está bien, los secretos opresores deben airearse. Pero también hay que imaginar cómo ayudar en otras partes.

Los secretos son fáciles de inventar. Ayer se dio el primer caso público de uso fraudulento de Wikileaks: varios periódicos paquistaníes publicaron cables en los que diplomáticos americanos criticaban a India. Lo ha descubierto el Guardian, que ha cotejado las publicaciones con sus cables. No existen. La fuente era una agencia paquistaní que suele llevar noticias favorables al ejército. Ningún periodista firmaba la pieza.

Este es el problema de los secretos. Son fáciles de inventar y colocar. Esta vez ha sido fácil de descubrir. Pero en la próxima filtración de cien mil archivos “buenos”, puede haber varios falsos desde su origen. ¿Quién los detectaría? Wikileaks dice que hace todo tipo de comprobaciones, pero un día podrán no ser suficientes. También hay otras opciones para aprovecharse de Wikileaks: ¿cómo se sabría si un donativo enorme es de un gobierno o una empresa?

El futuro será de filtraciones. No hay vuelta atrás. Si alguien quiere hacer una filtración, seguro que encontrará el modo. Estará Wikileaks, pase lo que pase con Assange. No hay modo de bloquear una web que sabe reubicar su información. Pero además, Wikileaks tendrá competencia seria desde el lunes. Se llama Openleaks y son ex empleados de Wikileaks que acabaron mal. Su objetivo, como Wikileaks, es hacer llegar información secreta al público y garantizar el anonimato de la fuente. (Aquí está su tuiter, recién nacido.) Serán lo mismo que Wikileaks, pero sin Assange: “Queremos asegurarnos de que la organización será gobernada democráticamente por todos sus miembros, más que limitada a un grupo o individuo”, ha dicho uno de sus miembros.

Según su tercer tuit, sus prioridades son “infrastructura, neutralidad y fuerte relación con periodistas”. Quieren ser solo intermediarios: garantizar datos y anonimato, sin agenda política y que cada medio publique lo que crea conveniente. Así es probable que acaben las webs de filtraciones: como una ong seria que dé protección a gente con datos. Cuanto menos serias sean, más dudosas serán sus filtraciones. Si se hacen públicas o no, dependerá de periodistas. Como siempre.

La aparación de Wikileaks también da ideas. Media Matters es una organización americana que se encarga de vigilar qué dicen las teles y radios conservadoras y publicar las mentiras. Su principal objetivo es Fox. Han puesto en marcha un correo electrónico para que “empleados concienzudos” de Fox les manden anónimamente “ejemplos del desprecio de su empresa por el periodismo”. Ayer ya publicaron uno muy bueno (una directiva sobre un aspecto de la reforma sanitaria: debía evitarse en antena la expresión “opción pública” -más popular- y decir “opción gubernamental”). Es inevitable que cada vez haya más agujeros para sacar filtraciones. El peligro es que sean interesadas. Habrá más transparencia, también más desconfianza.

hecham el youbari